ESTIMACIONES DE CRECIMIENTO 2

Suministro de electricidad, gas, agua y saneamiento ambiental

El sector de suministro de electricidad, gas, agua y saneamiento ambiental registró en el primer semestre de 2018 un crecimiento de 1.7%, superior al presentado en la primera mitad de 2017 cuando se registró una caída de 0.1%. Esto se debe a la recuperación del subsector de energía eléctrica y gas, que estuvo impulsado por el aumento de 2.4% en la demanda de energía durante el mismo periodo, cifra superior a la registrada en el primer semestre de 2017.

En la segunda mitad de 2018 esperamos una desaceleración del sector con un crecimiento de 0.1%. Esto se debería, principalmente, a la recuperación del subsector de energía eléctrica y gas que sería impulsada, a su vez, por el crecimiento de la demanda de energía proveniente de la recuperación de la industria.

En el 2019 consideramos que el sector crecerá a una tasa de 2.6%, superior a la estimada para 2018. En el subsector de energía eléctrica y gas esperamos que el mejor desempeño de la economía en
el próximo año estimule la demanda de energía, principalmente, por la mejor dinámica del sector de minas y canteras y la recuperación del sector de la construcción. Adicionalmente, debido al retraso, por cerca de tres años, en la entrada en operación de Hidroituango, la Unidad de Planeación Minero Energética (UPME) anunció la reactivación de las subastas de energía eléctrica para diversificar el parque generador y garantizar el suministro de la misma, lo cual impulsaría la demanda de gas y carbón para su uso en termoeléctricas.

Es importante resaltar que el subsector de agua ha mostrado una moderación en su caída. Teniendo en cuenta que este subsector presenta una buena correlación con la actividad económica general, se espera que en el siguiente año continúe teniendo un comportamiento positivo.

Construcción

El sector de construcción está compuesto por tres subsectores: edificaciones, obras civiles y actividades especializadas para la construcción, cuyas participaciones en 2017 fueron 51.3%, 28.2% y 20.5% respectivamente. Desde el 2011 hasta el 2016, este fue uno de los sectores más dinámicos en el país a causa del fuerte impulso que recibió por parte del Gobierno nacional y la buena situación económica general del país. Sin embargo, a partir del cuarto trimestre del año 2016, el sector ha venido deteriorándose progresivamente llegando a una caída del 7.6% en el segundo trimestre de 2018.

En el primer semestre de este año el sector se contrajo en un 5.7% frente al decrecimiento de 2.3% observado en el mismo período de 2017. Esta caída fue el resultado, en gran parte, de importante contracción en el subsector de edificaciones, segmento que como ya vimos es mayoritario. Dicho retroceso se anticipaba, de cierta manera, al observar la caída en las ventas de vivienda de los últimos dos años y de un deterioro en la actividad del grupo no residencial. No obstante, la caída en el subsector de obras civiles también fue determinante y obedeció, por un lado, al poco avance en las obras de infraestructura de transporte y, por otro, a un efecto base con respecto a 2017 en lo referente a infraestructura para la explotación de minas e hidrocarburos.

Nuestros cálculos revelan una segunda parte del año con una moderación considerable en el retroceso del sector. La tasa de crecimiento del segundo semestre llegaría a -1.1%, para promediar el año en -3.2%. Esta eventual moderación se sustenta, fundamentalmente, en la recuperación que experimentaría el subsector de obras civiles a pesar de los problemas de reputación que enfrentan algunos actores que participan en la cadena de valor. La continuidad en las obras de cerca de diez proyectos del programa de vías de cuarta generación (4G) y la eventual puesta en marcha de proyectos adicionales serían los principales determinantes de este comportamiento.

El subsector de edificaciones, por su parte, registró en el primer semestre de 2018 una fuerte caída de 5.3%. Consideramos que en el segundo semestre la actividad edificadora moderará su retroceso con una caída del 4.2%, con lo cual registraría una reducción del 4.8% para 2018. El mal comportamiento de las ventas de vivienda nueva, las licencias de construcción y las obras nuevas han sido los indicadores detrás de la contracción del sector edificador.

Debido a que cerca del 70% de las ventas de vivienda nueva en Colombia se hacen sobre planos, el comportamiento de esta variable es de gran trascendencia para explicar la dinámica futura de la actividad del subsector de edificaciones. Las ventas de vivienda nueva han mitigado su caída en los últimos meses. En efecto, desde el mes de noviembre de 2016 se han observado valores negativos en su crecimiento, sin embargo, después del mínimo registrado en julio de 2018 (-16.8%) se ha moderado su decrecimiento llegando a una reducción de tan solo el 2.4% en el mes de septiembre. Es de resaltar que el impulso reciente está explicado, principalmente, por el comportamiento de la vivienda no VIS en algunas ciudades del país.

Otro indicador que lidera el comportamiento de la actividad edificadora es el crecimiento de los metros cuadrados licenciados. Al respecto hay que destacar que en el segundo trimestre del año esta variable pasó a terreno positivo con un aumento del 4.8%. El decrecimiento de este rubro se observó de forma constante desde el primer trimestre de 2016 con excepción del segundo trimestre de 2017 cuando presentaron un crecimiento del 3.0%. Al considerar el destino de las licencias13,las residenciales presentaron un crecimiento de 4.3% en el segundo trimestre de 2018 y las no residenciales de 6.5%.

Finalmente, las obras nuevas en proceso, que también se constituyen en un indicador líder de la actividad constructiva, continúan en terreno negativo con una caída en el segundo trimestre del año de 21.8%, presentando esta tendencia desde el segundo trimestre de 2017. Las obras nuevas paralizadas o inactivas y las obras que continúan paralizadas mostraron incrementos del 6.0% y 16.5% para el segundo trimestre de 2018 respectivamente.

Para 2019, nuestra proyección para el sector consolidado es de una expansión real de 2.8%, cifra que representa una notable mejora, teniendo en cuenta su comportamiento en años recientes. Este crecimiento tendrá como cimiento principal el programa de vías 4G junto con el desarrollo de proyectos relacionados con energía eléctrica y otros energéticos (ver recuadro). El subsector de obras civiles, en particular, se expandirá un 9.4% en 2019.

Con respecto al subsector edificador, en 2019 esperamos un crecimiento del 0.7%. Entre las razones para prever un comportamiento positivo se encuentran la ampliación de los programas de vivienda del Gobierno, la recuperación de las licencias de construcción y la moderación de la caída de las ventas de vivienda nueva que se ha observado en los últimos meses. En relación con los programas de vivienda del Gobierno, cabe mencionar que se ha anunciado un plan, para el periodo 2018-2022, en el cual se plantea la construcción de 1,040,000 viviendas, aumentar el indicador de cartera sobre PIB de 6.3% a 8.5% y beneficiar a 200,000 personas con el programa de arrendamiento social “Semillero de Propietarios”. Adicionalmente, se tiene programado realizar 600,000 mejoras en viviendas, entregar 20,000 unidades a hogares rurales, aumentar en COP 1.3 bn el presupuesto para el programa “Mi Casa Ya” y generar la construcción de viviendas en 16,000 hectáreas de suelo urbano que serán habilitadas.

Vale la pena mencionar que el sector no está libre de riesgos que eventualmente generarían retrocesos frente a lo proyectado. Es evidente que en lo corrido de 2018, el desempeño del sector de obras civiles ha sido afectado, como ya se mencionó, por factores que han impedido la buena marcha del programa 4G: demoras en la compra de predios, falta de apetito de financiación por parte de algunos actores locales y, en general, la gestión contractual y los procesos involucrados en la etapa de preconstrucción.

Todas estas situaciones podrían repetirse durante 2019, con lo cual se frenarían las inversiones en el subsector, causando nuevos retrasos en los proyectos del programa. Sin embargo, los cierres financieros se vienen haciendo progresivamente y la firma de actas de inicio de construcción corresponde con este proceso
de ajuste contractual. El avance en esta materia inyectaría confianza en los prestamistas involucrados y permitiría dinamizar los desembolsos hacia los proyectos en construcción.

En el subsector edificador, un riesgo latente es la posible expansión del cobro del IVA a las ventas de edificaciones no residenciales (bodegas, locales, oficinas), el cual se implementó desde enero de 2018 para edificaciones residenciales que superen 26,800 UVT, con una tarifa del 5%. Adicionalmente, el constante crecimiento de la oferta de vivienda terminada ha aumentado los inventarios lo cual, de continuar en la misma senda, podría generar contrapeso a las estimaciones de crecimiento del subsector que presentamos aquí.

Comercio, reparación, alojamiento y alimentación

En los primeros seis meses de 2018, el sector del comercio, reparación, alojamiento y alimentación ha experimentado una de las recuperaciones más rápidas y sólidas de las grandes ramas que conforman el PIB colombiano. Las ventas del comercio al por mayor y al por menor junto con la reparación de automotores y motocicletas representan el 69% del valor agregado de esta gran rama de la producción, y los servicios de alojamiento y alimentación agrupan el 31% restante. Estos subsectores alcanzaron en el primer semestre del año variaciones reales anuales respectivas de 4.2% y 3.8%, mientras que en el consolidado, esta gran rama creció 4.0% entre enero y junio últimos.

En términos generales, este sector tiene una muy buena relación a largo plazo con el desempeño del consumo de los hogares, aunque vale la pena destacar que el subsector comercio registró cifras
mejores que las del consumo en lo corrido de 2018, situación contraria a la registrada en 2017.

El segundo semestre del año traería una aceleración para el sector con un crecimiento real de 4.4%, con lo cual alcanzaría una variación de 4.3% para el año completo, un avance importante dado el tímido 1.6% que alcanzó en 2017. Esta situación se presentará a causa, principalmente, del impacto del Salón Internacional del Automóvil de Bogotá sobre las ventas del comercio. Por otra parte, proyectamos un crecimiento significativo en los servicios de alojamiento y de alimentación por cuenta de una base baja de comparación en 2017, cuya causa principal fue el efecto de la huelga de pilotos de la aerolínea Avianca.

Nuestras proyecciones sugieren que 2019 llegaría con una crecimiento similar al de 2018, situado en el orden del 4.1%. Este desempeño estaría basado principalmente en unas condiciones macroeconómicas más favorables que las presentes en 2018, las que eventualmente impulsarían el gasto de los hogares tanto en bienes como en servicios de alojamiento y alimentación. De hecho, el cambio en los patrones de consumo de los hogares y en los servicios tecnológicos a su disposición para interactuar con los comercios ha inducido una dinamización en las ventas de alimentos y otros bienes: las aplicaciones móviles para solicitar mercado, así como los domicilios de alimentos preparados y demás se han hecho cada vez más populares y estimulan el consumo de los hogares mediante programas de fidelización y campañas promocionales.

En adición a lo anterior, el nivel de la tasa de cambio continuará ofreciendo unas condiciones atractivas para el turismo por parte de extranjeros no residentes, algo que definitivamente se reflejará
en el desempeño de los servicios de alojamiento y alimentación Sin embargo, existen varios factores de riesgo para el desempeño del sector durante el próximo año. Uno de ellos, tal vez el más importante, tiene que ver con los cambios tributarios que serían introducidos con el proyecto de Ley de Financiamiento, en el que se contemplarían modificaciones sobre el IVA, entre otras medidas. Por otra parte, está la posiblidad de un debilitamiento del crecimiento mundial lo que podría desestimular el turismo internacional de entrada, lo cual afectaría tanto los rubros de alojamiento y alimentación como al de transporte (ver sección siguiente).

Transporte, almacenamiento y comunicaciones

En los primeros seis meses de 2018 los servicios transporte y almacenamiento y los de información y comunicaciones alcanzaron variaciones reales anuales de 1.2% y 2.1% respectivamente, siendo
las actividades de correo y mensajería (5.1%) y el transporte aéreo (4.0%) los subsectores de mayor crecimiento durante dicho período. En el consolidado, el sector de transporte, almacenamiento y comunicaciones creció 1.5% en el primer semestre del año.

El segundo semestre del año traería una recuperación para el sector con un crecimiento de 3.9%, con lo cual alcanzaría una variación de 2.7% para el año completo. Esta situación se presentará a causa, parcialmente, de un crecimiento extraordinario en el valor agregado por el subsector de transporte aéreo por cuenta de una base baja de comparación en 2017, cuya causa principal fue el efecto de la huelga de pilotos de la aerolínea Avianca. Adicionalmente, un eventual repunte del consumo ayudaría a consolidar esta recuperación, así como el buen momento que vive el sector hotelero.

El subsector de información y comunicaciones, por su parte, viene consolidando paso a paso su recuperación en lo corrido de este año. Los datos del primer semestre revelan una significativa mejoría frente al mismo lapso de 2017, a pesar de la intensificación de la competencia en el mercado de internet móvil con el ofrecimiento de planes mucho más amplios en cuanto a tráfico, velocidad y disponibilidad de redes. Sin embargo, otros problemas como la baja penetración de usuarios en planes pospago (cercana al 20%) y la imposibilidad de subsidiar equipos móviles han hecho que los operadores tengan acceso limitado a un alto flujo de ingresos fijos.

El año 2019 traería una recuperación marginal del sector en su conjunto hasta lograr un crecimiento del 3.0%. Se espera que a este resultado contribuyan las perspectivas favorables sobre el desempeño de los flujos de comercio exterior en 2019, que representan un factor impulsor del valor agregado por los subsectores de transporte y almacenamiento, a pesar de que dichos flujos presentarían una dinámica mucho más moderada que en 2018. El nivel de la tasa de cambio, así como la mejor percepción de seguridad en el país por cuenta del acuerdo de paz también aportan un elemento impulsor al transporte a través de la actividad turística.

Con respecto al subsector de información y comunicaciones, los servicios de telefonía e internet móvil continuarán creciendo a tasas aceptables y los servicios vía streaming15, unque tienen un rol
en contra de la televisión por suscripción, continuarán generando crecimiento en los usuarios de Internet tanto fijo como móvil. En meses recientes, los ajustes sobre los planes móviles tanto de voz como de datos avivan la competencia del sector y reducen el margen de los operadores, pero agregan valor y generan suficientes ingresos como para hacer que este sector se mantenga en tasas de crecimiento positivas.

Actividades financieras y de seguros

Durante el primer semestre de 2018, las actividades financieras y de seguros presentaron un menor crecimiento al registrado en igual periodo de 2017 (3.8% vs. 8.2%). Esta notable desaceleración está explicada, en gran parte, por el efecto rezagado de la actividad económica sobre la cartera del sistema financiero, en especial, sobre la cartera comercial, que es la de mayor participación en el total. Adicional a los efectos del ciclo, el mal comportamiento del sector ha estado influenciado por algunas operaciones grandes de crédito que no han tenido buenos resultados y, en consecuencia, han requerido importantes montos en provisiones. Se destaca Electricaribe, los sistemas de transporte urbano y la Ruta del Sol II.

Para el cierre del año nuestros estimativos sugieren que la tasa de crecimiento anual del valor agregado del sector financiero y de seguros se ubique en 4.0%, variación levemente mayor a la que tiene actualmente y que, comparado con el registro del año 2017 (6.9%), continuaría mostrando una tendencia a la baja. No obstante, cabe señalar que dicho nivel se sitúa por encima del estimado para la economía en su conjunto.

El panorama que proyectamos para el año 2019 evidencia una dinámica más favorable de las actividades financieras y de seguros, con una variación del 6.8% anual, ya que esperamos una recuperación del crecimiento económico al término del presente año (2.7%) y para el próximo (3.2%), que se vería reflejada en un mayor nivel de confianza de los hogares permitiendo elevar su nivel de gasto y, por ende, su propensión al crédito.

Actividades inmobiliarias

El crecimiento del sector inmobiliario se ha mostrado estable, alrededor de una tasa de crecimiento promedio anual de 3.3% desde el año 2006. Sin embargo, las actividades inmobiliarias una desaceleración al pasar de registrar un crecimiento de 2.8% al cierre de 2017 a 2.2% durante el primer semestre de 2018, comportamiento que según nuestras estimaciones se mantendrá hasta el cierre del año.presentaron Para el 2019 proyectamos una tasa de crecimiento del valor agregado del sector inmobiliario levemente superior a la estimada para el año precedente: 2.4% anual. Lo anterior es explicado por el repunte en la confianza de los consumidores y por el mejoramiento gradual de los indicadores de la actividad edificadora hacia el segundo semestre del año.

Administración pública, educación y salud

Durante el primer semestre del año, la mayoría de las actividades del sector presentaron crecimientos mayores a los registrados en el mismo periodo del 2017, siendo las excepciones educación de mercado y actividades donde los hogares son empleadores (como el servicio doméstico). El mayor dinamismo estuvo impulsado por los incrementos observados en el consumo del gobierno y, en menor medida, en el consumo de los hogares. En parte, estos comportamientos se deben a los efectos de la última reforma tributaria y al mejoramiento en indicadores económicos como la inflación y los precios del petróleo, lo que aumentó el ingreso disponible de los hogares e impulsó la demanda por los bienes y servicios de estas actividades.

Para el resto del año esperamos que el crecimiento se dinamice más en las actividades profesionales y de apoyo, cerrando el año en 7.1% frente al 3.5% de 2017. En las actividades de los hogares también esperamos un mayor dinamismo respecto al primer semestre que llevaría a un crecimiento de 3.5% para el año completo, lo que, de todas maneras, no alcanzaría para superar el 3.9% de 2017. En estos sectores, el mayor crecimiento en la segunda parte del año sería impulsado por la buena dinámica del primer semestre y la continuidad en la recuperación del consumo de los hogares. Por el contrario, en las actividades relacionadas con la administración pública esperamos pérdida de dinamismo en lo que queda del año debido a la desaceleración prevista en el consumo del gobierno, no obstante, el año completo cerraría con un crecimiento de 4.4% (3.8% en 2017). En suma, los tres subsectores crecerían 5.0% en 2018 frente al 3.7% de 2017.

Para el 2019, en la medida en que esperamos que el crecimiento del consumo del gobierno se modere y el de los hogares siga aumentando, estimamos que el sector de actividades profesionales y de apoyo y el de las actividades relacionadas con la administración pública tengan crecimientos de 2.7% y de 4.0% respectivamente. Por su parte, las actividades de entretenimiento y de los hogares crecerían 3.8%. En conjunto, el sector se desaceleraría a 3.5%, cifra inferior al 5.0% que esperamos para el 2018, aunque por encima del crecimiento esperado del PIB para 2019.

 

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