Resuelve Tu Crisis: Cómo Ser Más Grande que tus Problemas

Por: Portalempresarial.org

La crisis va más allá de la problemática mundial, es lo que te está pasando a ti, ahora y en tu casa. En esta ocasión, Rocío Fierro, experta en manejo de crisis y mentora de miles de líderes en toda Latinoamérica, nos enseña cómo resolver una crisis personal a partir del Modelo “Tu Sentido de Realidad”.

No Evadir

Este es el primer elemento para resolver una crisis. Tus problemas son tan grandes como tú decidas verlos. Es decir, si te sientes impotente ante un reto, la situación tendrá un tamaño y peso difícil de manejar. En realidad, el problema es del tamaño que es. Si te sientes intimidado ante la adversidad, eres tú quien necesita crecer. Cuando la persona crece, ve el problema diminuto. Tanto así, que te puedes parar encima de él. La clave aquí se llama amor propio. A partir de este tú vas a crecer y vas a poder manejar la situación.

La Tercera Persona

La crisis es una cantidad de pequeños problemas que cuando se suman, se ven inmensos. Para evitar esto, tenemos que pensar desde la tercera persona. Esta técnica la vamos a explicar a continuación: si tienes un nombre compuesto como “Juan Pablo”, escoges uno y te apersonas del nombre con el que más te identificas. También, puedes usar el apodo cariñoso por el cual te llaman o el nombre que hubieras querido tener. La segunda parte es que imaginariamente te subes a un balcón o a un satélite. Desde allí vas a utilizar la tercera persona. Esto se llama disociación, cuando tienes la capacidad de observarte a ti mismo y a lo que te rodea desde afuera.

Una vez te hayas puesto imaginariamente encima del satélite, comienzas a observar. De esta forma, te pones mentalmente por encima del problema. Con el simple hecho de que imagines que estás viendo el problema desde arriba, el cerebro va a entender que tú estás por encima de este. Este es un truco mental bastante efectivo que le ha servido en numerosas ocasiones a la misma Rocío.

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Ahora bien, el observar sin juzgar significa que vas a observar de una manera descriptiva. Entonces, imagínate que le estuvieras contando esta situación a alguien que no pudiera ver lo que tú observas desde arriba. El simple hecho de cerrar los ojos y ver hacia abajo, produce un efecto bioquímico en el cerebro que le da a entender que en ese momento tú eres más grande que tus problemas: cambia de perspectiva.

Al describir no estás calificando, simplemente estás observando la situación como si le estuviera ocurriendo a otra persona. Describe en tercera persona tu situación, con la menor cantidad de adjetivos posibles (bonito, feo, odioso, simpático, etc.). De esta forma, te darás cuenta que las cosas pueden no ser tan malas como piensas. Este es el ejercicio de la evidencia.

Amor Propio

La clave está aquí. Resulta que nos han enseñado la generalización, “es que todos los hombres son iguales”, “es que siempre” y “es que nunca”. Quejándote no vas a solucionar nada, porque cada vez que lo haces, repites la emoción incomoda en la que estabas. Tenemos que tener mucho cuidado con las palabras que usamos, con lo que oímos, con la gente con la cual interactuamos.

Cuando hagas una afirmación es importante que estés conectado con tus emociones y que te apropies del sentimiento de gratitud. No califiques las emociones como positivas o negativas, porque hay personas que han pasado por una gran pérdida, una gran decepción, o un gran enojo, y es eso lo que las ha motivado a adaptarse y convertirse en la mejor versión de sí mismos. Cuando nos conformamos, dejamos de crecer y perdemos práctica para manejar las situaciones difíciles.

Al describir, pones la situación en perspectiva, es decir, aumentas tu capacidad de ver tu sentido de realidad en las cosas. Hay personas que se sienten en crisis porque quieren estar solos y están acompañados de gente que no les gusta. Para otros, la crisis está en que tienen mucho trabajo, mientras que otros darían lo que fuera por tener un empleo. Nunca minimices la crisis de nadie, ni permitas que nadie minimice la tuya. La mejor forma de resolverla es ponerla en perspectiva.

La misma Rocío tuvo una crisis muy grave de salud que la llevó a un problema financiero. Cuando hizo el ejercicio del balcón, pudo definir prioridades: su bienestar físico y mental. Fue gracias a que paró y observó su realidad que pudo asumirla asertivamente.

¿Quieres ver el video en el cual Rocío explica este Modelo en detalle? Haz clic aquí.

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