NUEVE SINTOMAS DE LA DIABETES QUE DEBEN PONERLO EN ALERTA

Cada vez son más las personas que soportan la Diabetes en el mundo, en nuestro entorno, a diario vemos como nuestros seres queridos y familiares tienen problemas con el azúcar en la sangre. Se podría decir que es el común denominador para todos los pacientes.

La Diabetes es una enfermedad crónica e irreversible del metabolismo en la que se produce un exceso de glucosa o azúcar en la sangre y en la orina; es debida a una disminución de la secreción de la hormona insulina o a una deficiencia de su acción, no obstante los avances tecnológicos en el sector salud, son cada vez mayores, logrando mejorar la calidad de vida de muchos pacientes que padecen esta patología. La diabetes es una enfermedad a la que no hay que temerle siempre y cuando se sepa tratar, incorporando una serie de cuidados, los cuales son determinantes a la hora de llevar una vida normal y sin limitaciones. Existen básicamente dos tipos de diabetes, diabetes tipo 1 y diabetes tipo 2.

La tipo 1, es una enfermedad crónica que ocurre cuando el páncreas produce muy poco o nada de insulina. La insulina es una hormona que ayuda al cuerpo a absorber y utilizar la glucosa de los alimentos. Sin insulina, los niveles de glucosa se tornan más elevados de lo normal.

La diabetes tipo 2, es una enfermedad crónica que ocurre por una combinación de producción insuficiente de insulina y resistencia del cuerpo a la misma. En otras palabras, el paciente produce menos insulina de lo que debería y la misma funciona mal. La diabetes tipo 2 está íntimamente relacionada al sedentarismo, al exceso de peso y a los malos hábitos alimenticios.

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NUEVE  SINTOMAS  QUE  DEBEN  PONERLO  EN  ALERTA

  1. Exceso de orina:
    El exceso de orina, llamado en medicina de poliuria, es una de las primeras señales y síntomas de la diabetes. Cuando hay una elevada concentración de glucosa en la sangre, generalmente arriba de 180mg/dl, el cuerpo necesita encontrar medios para eliminar este exceso; el camino más fácil es por medio de los riñones, a través de la orina. Como no podemos orinar azúcar puro, el riñón necesita diluirla con agua para poder eliminarla. Por lo tanto, cuanto mayor sea la glicemia (concentración de glucosa en la sangre), el paciente eliminará más orina
  1. Sed excesiva:
    Si el paciente diabético orina en exceso, perderá más agua de lo previsto, quedando deshidratado. La sed es el principal mecanismo de defensa del organismo contra la deshidratación.
    El paciente diabético que no controla su glicemia, ya sea por mala adherencia al tratamiento o simplemente porque aún no descubrió que tiene diabetes, acaba por entrar en un círculo vicioso. El exceso de glucosa aumenta la cantidad de agua perdida en la orina, con lo cual el paciente orina con mucha frecuencia. La pérdida de agua causa deshidratación, que a su vez desencadena una sed excesiva. El paciente bebe mucha agua pero, como la glucosa continúa muy alta en la sangre, se mantiene orinando constantemente.
  1. Cansancio:
    El cansancio crónico es otro síntoma común de la diabetes y ocurre por dos factores:
    Por la deshidratación y por la incapacidad de las células para recibir glucosa: la glucosa es la principal fuente de energía de las células; es el combustible de nuestro organismo. Quien promueve la entrada de la glucosa de la sangre hacia dentro de las células es la insulina, que en la diabetes tipo 1 es inexistente y en la diabetes tipo 2 no funciona bien. Por lo tanto, la diabetes mellitus se caracteriza esencialmente por la incapacidad del organismo para transportar glucosa hacia las células, reduciendo la capacidad de producción de energía del cuerpo.
  1. Pérdida de peso:
    La pérdida de peso es un síntoma muy común en la diabetes tipo 1. Puede también ocurrir en la diabetes tipo 2, pero no es tan frecuente.
    La insulina también es la hormona responsable por el almacenamiento de grasa y por la síntesis de proteínas en el organismo. Como en la diabetes tipo 1 hay ausencia de insulina, el paciente deja de almacenar grasa y de producir músculos. Además, como no hay glucosa para generar energía, las células acaban por generarla a partir de la descomposición de proteínas y de las reservas de grasa del cuerpo. Por lo tanto, el cuerpo sin insulina no genera músculos ni grasa y todavía necesita consumir las reservas existentes.
    Como en la diabetes tipo 2 hay insulina circulante, estos efectos son menos evidentes. Además, en el tipo 2, la resistencia a la acción de la insulina se va estableciendo lentamente a lo largo de los años, contrario a la diabetes tipo 1, que cesa la producción de insulina de manera relativamente rápida. En realidad, la diabetes tipo 2 está asociada al exceso de peso, que es la principal causa de la resistencia a la insulina.
  1. Hambre excesiva:
    Como las células no consiguen glucosa para generar energía, el cuerpo interpreta este hecho como si el paciente estuviese en ayunas. El organismo necesita de energía y la única forma que tiene para obtenerla es a través de la alimentación.
    Una de las características del adelgazamiento debido a la diabetes es que éste ocurre pese a que el paciente se alimenta con frecuencia. El problema es que la glucosa ingerida no es aprovechada y acaba siendo perdida en la orina.
    En la diabetes tipo 1 inicialmente hay un aumento del hambre, pero en fases más avanzadas el paciente se torna anoréxico, lo que contribuye aún más a la pérdida de peso.
  1. Visión borrosa:
    Un síntoma muy común de la diabetes es la visión borrosa. El exceso de glucosa en la sangre causa una inflamación del cristalino, la lente del ojo, cambiando su forma y flexibilidad, disminuyendo la capacidad de foco, lo que torna la visión borrosa. La visión suele quedar borrosa cuando la glicemia está muy elevada, volviendo a la normalidad después del control de la diabetes.
    Esta alteración en los ojos no tiene nada que ver con la retinopatía diabética, la complicación oftalmológica que puede surgir después de varios años de diabetes, la cual será explicada en la segunda parte de este artículo.
  2. Cicatrización deficiente:
    El exceso de glucosa en la sangre, cuando sucede de forma crónica, causa muchos disturbios en el funcionamiento del organismo. La dificultad en cicatrizar heridas ocurre por una disminución de la función de las células responsables por la reparación de los tejidos, disminución de la proliferación celular y dificultad en la generación de nuevos vasos sanguíneos.
  1. Infecciones:
    Así como se explicó en el inciso anterior, la diabetes también lleva a disturbios del sistema inmunológico, por alterar el funcionamiento de las células de defensa. El diabético puede ser considerado un paciente inmunosuprimido y presenta mayor riesgo de desarrollar infecciones que incluyen infección urinaria, infecciones de piel, candidiasis y neumonía.
  1. Cetoacidosis diabética:
    La cetoacidosis diabética es una complicación de la diabetes tipo 1, siendo muchas veces la primera señal de la enfermedad. Como hay ausencia de insulina, las células no reciben glucosa y necesitan encontrar otra fuente para generar energía. Como ya fue explicado anteriormente, la solución es quemar grasa y músculos. El problema es que estas dos fuentes alternativas no generan tanta energía como la glucosa e incluso producen una cantidad inmensa de ácidos (llamados de cetoácidos), lo que lleva a la cetoacidosis.
    La cetoacidosis diabética suele ocurrir cuando los niveles de glucosa en la sangre sobrepasan los 500mg/dl y es una emergencia médica porque hace que el pH de la sangre caiga a niveles peligrosos, pudiendo llevar a la muerte. Las señales y los síntomas de la cetoacidosis son náuseas, vómitos, dolor abdominal, confusión mental, postración y dificultad respiratoria.

Al respecto el Dr. Juan Pablo Llano, Endocrinólogo Pediatra, comentó que la diabetes se diagnostica a menudo en niños y adolescentes, sin embargo, se puede también presentar en personas de todas las edades. Su causa es desconocida y no se puede prevenir, aunque parece existir un fuerte vínculo familiar que se puede activar por factores medioambientales, como los virus, además que parece no estar relacionada con el estilo de vida o la obesidad.

Es indispensable tener en cuenta que, para manejar esta condición, también es importante promover un estilo de vida saludable en cuanto a lo físico y lo emocional, pues los buenos hábitos aportan a llevar una mejor calidad de vida normal y activa.

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